Sólo puedo expresar mi dolor en mi lengua madre.
Bien saben que el idioma de cada uno es aquel en el que uno piensa y sueña.
Hace una samana me sentí español por primera vez y soñé en la lengua de cervantes.
Hoy me levanto de nuevo exhiliado.
Lejos del mundo al que quiero pertenecer.
I tana whāngaitanga tuatahi i tana pēpi, i tino mamae ana kōmata
lunes, 1 de diciembre de 2008
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